Epílogo de lo existente

Se fueron disipando,
censurando sus pulmones,
marchitando su carne,
en desmesurados ovillos.
Uno a uno,
plagiando lágrimas ajenas,
se sintieron silenciosos,
la timidez enjuagó la sangre..
Guiados y reducidos,
en habitaciones a medida,
olor a frívolo roble,
inminente mensaje.
El manjar de lo minúsculo,
rodeado de humedad apacible,
comenzaba a desnudarlos,
a desvestir sus rasgos.
Obligatorio camino,
a la sórdida ruina,
ese sitio negado,
esa mentira de imprenta.
¿Hacia dónde van los huesos?
¿En que lugar dormirá la memoria?
Súplicas, titilantes súplicas,
vanos bosquejos llenando el alma.

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