Letargo .
Hospicio donde reside mi insomnio, abrigo de composiciones masturbatorias..
jueves, abril 20, 2006
Epílogo de lo existente

Se fueron disipando,
censurando sus pulmones,
marchitando su carne,
en desmesurados ovillos.
Uno a uno,
plagiando lágrimas ajenas,
se sintieron silenciosos,
la timidez enjuagó la sangre..
Guiados y reducidos,
en habitaciones a medida,
olor a frívolo roble,
inminente mensaje.
El manjar de lo minúsculo,
rodeado de humedad apacible,
comenzaba a desnudarlos,
a desvestir sus rasgos.
Obligatorio camino,
a la sórdida ruina,
ese sitio negado,
esa mentira de imprenta.
¿Hacia dónde van los huesos?
¿En que lugar dormirá la memoria?
Súplicas, titilantes súplicas,
vanos bosquejos llenando el alma.
Cantos del Crecimiento

Brotan esferas en el monte infinito
anonadados espacios son clavados con condena
de vida concreta despojada de gracia
cuyo único propósito es la evolución
Eolo dibuja erosionando a sus anchas
tomando por sorpresa la estática monotonía
Poseidón regurgita sobre la sequedad
volteando delicados seres en meditación
Cuando bajan del árbol comienza su omnipotencia
bípedos ignotos de la consecuencia
luego del frío se devoran mutuamente
justificando sus actos como supervivencia
Sueño Intanglible

Sobre suelos de meseta,
el peso de su cuerpo hincó,
desnudóse en mil pedazos,
plena debilidad.
Bélico episodio en apogeo,
alma y cuerpo, amor y deseo,
corromperse en soledad,
corresponderse en intimidad.
Regurgita sobre las yemas,
húmeda y dulce caverna,
anhelas mojar tus labios,
estrenduóso soneto de miel.
Duerme ya fruto precoz,
naufraga ahora en aguas calmas,
aquél mármol sigue quieto,
cercado e intocable.
Reino Monocromo

Pienso mas cosas por segundo de lo que puedo tolerar,
pues mire hacia donde mire solo hay murallas de cristal.
Insanos cuerpos sin células en su frente,
me obligan a sentirme ajeno y extraterrestre.
En el reino monocromo el envase es referente,
en el reino monocromo el cerebro es repelente.
Escapatoria artificiosa de un mundo que nunca adquirió,
un pensamiento subterráneo a la civilización.
Pues quienes lo intentaron sucumbieron internados,
atados e indelebles en una habitación.
El demente no es demente,
sólo lo subyugan mecánicamente.
El demente no es demente,
así lo llaman para que mute en un ente.
Otoño

La dulzura del frío supo dormitar,
en la temperatura de los líquidos,
vida en ámbar se desprendió,
bañando los suelos en crocancia.
Mártir antiguo,
a un noble has acosado,
sobre su intimidad te has posado,
sus pertenencias has salivado.
En su arte de abusar,
parió su ego omnipotente,
huesos prensiles al metal,
y tu alma pereció transversal.
Tantos como él habías visto,
pero jamás entendido,
tantos como él habías amado,
mas el filo hizo su voluntad.
Ópera prima

-¡Manos a la obra! ¡Muévete como solo tu sabes hacerlo, y desparece desistiendo como usualmente haces!
-Eres osado para burlarme otra vez, pero no lo eres para luchar como yo. Siempre sin dar un paso, creyendo que la quietud te hace inmaculado.
-Pero yo sigo íntegro. Tú al contrario sólo te derramas, lo haces con cada movimiento. Siempre terminas por perecer erosionado en el intento, pero renaces con nuevas convicciones, tratando de corromperme una y otra vez. Lamento decirte que jamás lo lograrás.
-¡Pero esta vez es distinta, ya verás que lo haré!
-Siempre exclamas lo mismo, mas ya te he dicho que es imposible derretir una piedra. No sé de donde sacas tanta convicción, ignoro como reinventas tu fe. Lo que no desconozco es la felicidad de la quietud, la plenitud del descreído.
-Conformarme con ignorar como tu lo haces sería hipócrita. Anhelo la imperfección de lo que crees perfecto. El presente es ciego para tí, déjame decirte que tampoco sabes que la realidad va mutando constantemente quieras verlo o no.
-¡Qué absurdo eres Transgresión! Me reiría si tal cosa no me causara la muerte.
Inocentado

Néctar impuro drena con violencia,
un menjunje de peces colisionando.
Con suerte de líder uno supo abrir camino,
monstrum giganteus será en pleno apogeo.
Crece y asusta, saturapubiana,
pero prematura su escape, ya no puede soportar.
Es un rostro conocido pero no al del espejo,
es un rostro conocido atrapado en la inconciencia.
Ya no clamas teñido de rojo,
agraciado flotas desgraciado accidente.




